Varices Internas – Tratamientos y Causas

Muchos de los tipos de venas varicosas que afectan el sistema circulatorio humano pueden verse a simple vista. No obstante, también es posible la dilatación venosa que no puede ser percibida a través de la piel. Algunas personas utilizan el término “varices internas” para referirse a este tipo de padecimiento.

 ¿Qué son las varices internas? 

Las varices internas son simplemente una forma de llamar a las venas varicosas que no pueden verse con facilidad a través de la piel. No obstante, este no es un término médico. Existen muchos tipos de dilataciones en el sistema circulatorio que no son detectables a simple vista. Todas ellas pueden tener razones muy diversas que expliquen su aparición.

Las varices esofágicas son el mejor ejemplo de dilataciones venosas que no puede verse a través de la piel. Ocurren en el tracto del esófago y son originadas por enfermedades hepáticas crónicas como lo es la cirrosis, Esteatohepatitis y otras similares.

Algunas personas utilizan esta denominación para describir varices que por su localización deberían verse, pero que en su caso particular no ocurre así. Esto se puede ver en varices testiculares o con mayor recurrencia en venas varicosas ubicadas en las piernas. De hecho, existen pacientes diagnosticados con dicha afección que no pueden ver las venas afectadas protuberantes o de color verde.

¿Qué varices internas suelen identificarse en pacientes?

Varices esofágicas: Las varices esofágicas están ubicadas al comienzo del tracto digestivo por lo que suelen ser muy difíciles de apreciar. Añadido a esto, en la mayoría de los casos estas no suelen presentar mayores síntomas al menos que se trate de una enfermedad hepática crónica en estado intermedio o grave de desarrollo.

Varices pélvicas: Muchas veces las varices pélvicas llegan a incomodar pero no son visibles. En el caso de las mujeres embarazadas, solo cierto porcentaje las experimentan con notoriedad. Esto solo suele ocurrir sobre todo durante los últimos tres meses del embarazo y unas semanas después del parto.

Varices testiculares: Se estima que al menos el 60% de los pacientes que desarrollan varicocele ni siquiera notan su existencia. En la mayoría de los casos esta ocurre sin inflamación o incomodidad en la zona del escroto.

Varices vulvares: La proporción de casos de varices vulvares que no se pueden ver podría ser incluso mayor a lo que ocurre en el caso de los hombres, con la varicocele. Además, estas solo suelen aparecer en algunas mujeres embarazadas, desapareciendo a las pocas semanas del parto. En muchos casos, estas son molestas, pero no son visibles.

Varices de piernas: Una buena porción de la población afectada con varices en las extremidades inferiores no las desarrollan de forma visible. No obstante, en algunos casos estas son detectadas mediante ecografías, exámenes médicos y la presencia de síntomas leves.

 ¿Cuál es el origen de las varices internas? 

El origen de las varices internas suele ser tan variado como su localización. Todas aquellas variantes que generan cualquier tipo de varice pueden mencionarse también en este caso. En principio, las varices pueden ser un mal heredado y muchos pacientes tienen propensión a desarrollarlas por esta vía. Si un familiar directo o un grupo de familiares la desarrollan lo correcto es tratar de reducir la probabilidad llevando un estilo de vida saludable.

El sedentarismo es un factor que incide en la aparición de varices pélvicas y en las piernas. Por una parte, la falta de movilidad implica falta de contracción muscular, la cual fomenta una mejor circulación en las piernas y a nivel general. Pasar mucho tiempo sentado afecta el flujo sanguíneo de las extremidades inferiores hacia arriba.

El sobrepeso también tiene un efecto contraproducente en los valores corporales, lo que a su vez deteriora el sistema cardiovascular. En el caso de las varices pélvicas, el peso de la mujer puede ser un elemento importante para que el útero genere presión sobre las venas adyacentes. Las personas obesas tienen una mayor probabilidad de desarrollar varios tipos de venas varicosas.

En el caso de las varices esofágicas el estilo de vida y la alimentación son fundamentales. El consumo elevado de grasas y bebidas alcohólicas afectan la constitución del hígado y su limita su funcionamiento. Las personas alcohólicas tienen una elevada posibilidad de contraer hepatitis y otros trastornos hepáticos, lo cual puede degenerar en este padecimiento.

Diagnóstico de las varices internas 

Las varices internas pueden localizarse en muchas partes del cuerpo por lo que puede diagnosticarse bajo diversos métodos. En ocasiones, una ecografía es más que suficiente para realizar el diagnostico. Esto es lo que ocurre con las varices pélvicas o las de piernas. Ahora bien, esto no es igual para todas las variantes de este padecimiento.

En el caso de las varices esofágicas los exámenes suelen ser un poco más variados, exhaustivos y complejos. Un paciente con cirrosis debe someterse a una endoscopia para verificar si existen venas varicosas en el tracto esofágico. A esto se debe sumar otros exámenes venosos y de laboratorio para determinar el estado de las venas.

El tipo de dolor y los síntomas también puede dar indicios al médico sobre la posibilidad de las varices en algunos casos. Las varices vulvares son fáciles de detectar mediante revisión ginecológica simple o una ecografía, la cual suele formar parte de los controles prenatales regulares. Por el contrario, es muy difícil detectar el origen de las varices esofágicas pues al principio no generan sintomatología.

Tratamiento de las varices internas

Las varices internas suelen tratarse bajo los mismos tratamientos y principios a pesar de estar ubicadas en diferentes órganos o áreas corporales.

Escleroterapia: Este procedimiento médico consiste en inyectar una sustancia espumosa para fomentar su cicatrización. Suele ser utilizado en el caso de las varices de piernas, aunque podría implementarse para otros tipos de venas varicosas.

Catéter con radiofrecuencia: Para ello se inserta un catéter en vía sanguínea y se calienta la aguja con la intención de que las venas tratadas permita su contracción o se sellen. En casi todos los tipos de varices se puede realizar este procedimiento, siendo uno de los más tradicionales y utilizados.

Extirpación de venas: Este tipo de intervención quirúrgica implica loa oclusión de las venas afectadas. El objetivo es atar o extraer una vena antes de que se anexe a una vena de mayor tamaño, afectando su funcionamiento. El proceso es ambulatorio y no requiere de muchas horas de hospitalización.

En ocasiones, las varices internas no requieren mayor tratamiento como ocurre en el caso de las piernas o las pélvicas. En estos casos, estas simplemente son benignas y en otros, desaparecen luego de ciertas coyunturas físicas que motivan su aparición. En todo caso, el medico puede recomendar medicamentos, tratamientos o intervenciones estéticas.

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