Varices pélvicas – Causas y tratamientos

La varice es la dilatación de las venas y vasos sanguíneos que pueden ser sufridas en diversas partes del cuerpo. Su origen es muy diverso y aunque parezca un problema femenino, en algunos casos afectan a los hombres. Este es el caso de las varices pélvicas.

¿Qué son las varices pélvicas?

Las varices pélvicas son dilataciones que ocurren en las venas y vasos aledaños a la zona pélvica. Este cuadro clínico se diagnostica cuando la dilatación ocurre puntualmente en el hemiabdomen inferior y la pelvis. La hinchazón suele ocurrir en las venas gonadales, ováricas e hipogástricas, responsables de la irrigación sanguínea en esta zona corporal.

La aparición de este padecimiento puede atribuirse a varias causas. Las varices pélvicas son un indicativo de que la circulación que sube de las extremidades inferiores hacia el corazón es deficiente en la paciente afectada. Se cree que su diagnóstico es el responsable de al menos el 30% de los dolores pélvicos notificados en consulta médica.

A este padecimiento también se le suele llamar insuficiencia venosa pélvica. La mayoría de pacientes diagnosticados con varices pélvicas son mujeres. No obstante, existen casos de este tipo en hombres y no queda descartada su aparición en el género masculino.

En ocasiones este tipo de varices puede verse y en otras solo puede diagnosticarse a partir de la sensación de dolor e incomodidad en la pelvis. Se cree que el 15% de las mujeres desarrollan esta condición.

¿Cuál es el origen de las varices pélvicas?

Existen muchos factores que pueden generar varices a nivel de la pelvis. En principio, el diagnostico de esta dilatación suele ir acompañada o ser causada por una insuficiencia venal en las extremidades inferiores. Por lo general, la inflamación ocurre debido a una compresión que se genera en la zona.

Una de las causas más comunes es la ocurrencia de varios embarazos. Por lo general, el crecimiento del útero genera comprensión en la zona pélvica, así como también en el área de la vagina. Esto último suele ser también la causa de las varices vulvares. Las mujeres que pasan por diversos embarazos comprimen periódicamente a este conjunto circulatorio.

Hay personas que tienen propensión heredada a sufrir este tipo de condición. En el caso de los hombres, se suele manifestar como varicocele testicular. La misma aparece por la dilatación de la vena espermática.

Síntomas de las varices pélvicas

Las varices pélvicas suelen generar efectos palpables en las personas que las padecen. En principio, estas suele generar malestar, incomodidad y pesadez en la zona pélvica. También se suele hablar de sensación pesadez en la zona pélvica y la parte inferior del abdomen.

En los casos más avanzados se puede llegar a sentir un fuerte dolor crónico. Este suele causar preocupación en el portador y motivar la consulta ginecológica. Por supuesto, las várices pélvicas pueden sobresalir en ocasiones y verse a través de la piel, aunque también pueden ser imperceptibles.
Las varices pélvicas pueden generar sintomatología en otras zonas corporales.

En ocasiones, estas se relacionan con la presencia de varices vulvares durante el embarazo. Este tipo de insuficiencia venosa también puede tener efectos en las extremidades inferiores. Los afectados pueden sentir cansancio, pesadez e hinchazón. Otros síntomas son dolor o malestar al orinar o, al tener coito y ciertas incomodidades al pasar mucho tiempo de pie.

Si el cuadro de dolor se mantiene durante más de seis semanas se considera que existe síndrome de congestión pélvica. El diagnostico de este padecimiento genera otros síntomas más avanzados como secreciones vaginales, cambios de humor, cansancio además del dolor crónico. Llegar desarrollar este cuadro facilita la extensión de las varices a otras áreas como los glúteos y la parte superior de las piernas.

Diagnóstico de las varices pélvicas

Las varices pélvicas suelen ser una sospecha cuando la paciente detecta la molestia o el dolor pélvico. A partir de visita ginecológica o de médico internista se puede plantear la hipótesis, aunque muchas veces las protuberancias son visibles.

Para su diagnóstico se suele recurrir a la ecografía Doppler o ecodopler. Esta prueba utiliza ondas de sonido de alta frecuencia para obtener imágenes y permite verificar como es la circulación en los vasos sanguíneos. El cateterismo venoso permite tener una prueba mucho más fehaciente de la presencia y estado de las varices pélvicas.

Tratamiento de las varices vulvares

Cuando las varices pélvicas aparecen como consecuencia del embarazo se suele esperar a su desaparición. No obstante, si la paciente registra dolor crónico y este se mantiene por semanas se pueden realizar diversos tratamientos. Todo dependerá de la evolución de las protuberancias y las molestias que estas generen. Cuando se diagnostica el síndrome de congestión pélvica se puede optar por un tratamiento más invasivo.

Administración de analgésicos

Siendo las varices pélvicas un padecimiento transitorio en muchos casos se suele esperar a que desaparezcan de forma natural. En este sentido, el doctor podría optar por administrar algunos analgésicos para calmar el dolor pélvico y otras zonas aledañas.

Embolización

La embolización es una de las soluciones médicas más efectivas y menos invasivas para tratar las varices vulvares. El procedimiento consiste en obstruir completamente la varice. Para ello se introduce una aguja delgada que se realiza desde una vena del brazo o la ingle. Para su realización el paciente no requiere más de una noche de hospitalización y la intervención es ambulatoria.

Este tratamiento suele ser una solución duradera y puede mejorar en un 70% la situación del afectado. No obstante, se debe considerar que en algunos casos avanzados y de fuerte dolor podría no ser un proceder suficiente. La operación puede generar también cierta sensación desagradable transitoria que puede ser tratada con analgésicos de bajo espectro.

Histerectomía

Algunos doctores proponen la histerectomía cuando las varices vulvares están en un estado muy avanzado y han invadido las venas relacionadas al útero. Esta suele ser vista como una medida extrema ya que implica extirpar la matriz de la mujer. Además, no existe evidencia científica definitiva de que esta medida puede aliviar en todos los casos el dolor en la zona de la pelvis.

Las varices pélvicas pueden ser muy dolorosas pero por lo general desaparecen luego del embarazo. Es vital dirigirse a un especialista en ginecología en caso de que estas generen dolor. Afortunadamente se trata de una dolencia pasajera y tratable.

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