Varices testiculares

Se suele cree que las varices afectan única y exclusivamente a las mujeres. Sin embargo, la dilatación de las venas también ocurre en los hombres y este es el caso particular de las varices testiculares. Este padecimiento puede ser doloroso y si no es tratado a tiempo puede afectar de forma parcial o total la fertilidad masculina.

¿Qué son las varices testiculares?

Las varices testiculares son dilataciones que ocurren en las venas ubicadas dentro de la piel del escroto. Por lo general, estas no suelen ser dolorosas y la recuperación puede ser natural. No obstante, existen casos donde el mal funcionamiento de las válvulas de este conjunto circulatorio puede llegar a ser doloroso, presentando síntomas notorios.

Las venas afectadas por las varices testiculares pertenecen al cordón espermático. Este canal circulatorio va desde el abdomen y hasta cada testículo a través del trayecto inguinal. Al funcionar mal las válvulas la sangre circula de forma irregular o insuficiente por esta área, generando a su vez la inflamación. A este padecimiento se le conoce como varicocele y como el resto de este tipo de enfermedades tiene que ver con una insuficiencia venosa.

¿Cuál es el origen de las varices testiculares?

La evidencia científica aún no arroja demasiada evidencias sobre qué factores pueden generar la aparición de la varicocele. Se estima que al menos al 15% de los varones sanos se les diagnostica este padecimiento, manteniendo esta estadística entre los más jóvenes. Hasta el momento, se cree que su aparición en los  hombres está relacionada con una multiplicidad de factores: alimentación, genética, situaciones de estrés, lesiones accidentales, entre otras.

Básicamente aparece cuando el flujo de sangre no corre irregularmente por el cordón espermático, el cual está conformado por distintos elementos corporales. Se sabe que esta es más ocurrente en la adolescencia y la adultez temprana. Se cree que un 30% de los hombres hasta la edad de 23 años son propensos a experimentar las varices testiculares, aunque muchas veces los afectados ni siquiera se dan cuenta de ello.

En los últimos años se han hecho algunas investigaciones que parecen demostrar su aparición como un hecho genético. Aquellas personas cuyos abuelos, padres o hermanos la sufrieron tienen una mayor probabilidad de experimentar la dilatación de las venas testiculares.  Algunos defectos en el crecimiento del músculo cremastérico, debilidad del tejido conductivo hereditaria y la atonía congénita del escroto se asocian a esta condición.

En el caso de los hombres adultos, la aparición de las varices testiculares puede ser consecuencia de un tumor. De ser así, la tumoración podría encontrarse en el riñón y comprime las venas gonadal o renal. A este tipo de varicocele se le conoce como secundaria y ocurre en diagnósticos excepcionales o poco frecuentes.

Síntomas de las varices testiculares

La mayoría de los hombres que experimentan varices testiculares no sufren dolor o siquiera se enteran de la ocurrencia de este padecimiento. La mayoría de los casos, esta inflamación suele ser bastante benigna. No obstante, muchos hombres llegan a pasar de este estado, a uno más agravado con dolor e inflamación en uno o ambos testículos.

Por lo general, la dilatación de los vasos sanguíneos se manifiesta en uno de los testículos. Según algunas estadísticas y percepciones médicas la inflamación tiene mayor tendencia a ocurrir en el testículo izquierdo (87% de pacientes). Uno de los síntomas más claros de la aparición de este padecimiento es la hinchazón de los tejidos que rodean la zona, o incluso el encogimiento de la gónada.

En algunos casos el varicocele genera pesadez y dolor debido a la presión a la que están sujetos los órganos blandos afectados. Casi siempre, esta molestia ocurre cuando el paciente está mucho tiempo parado o sentado ejerciendo presión en la zona. También se puede sentir incomodidad al momento de orinar cuando la inflamación es considerable.

Tipos de varices testiculares

Los médicos suelen clasificar las varices testiculares en dos tipos según su método de diagnóstico: clínicas y subclínicas. La varicocele clínica es la que puede ser diagnosticada o demostrada mediante una exploración física sencilla. Por lo general, esta se percibe por la existencia de dolor, inflamación y demás síntomas revisables a simple vista.

Por otro lado, las varices testiculares subclínicas no suelen tener un agrandamiento que pueda ser percibida mediante la vista, ser palpada o verificable con métodos simples. En estos casos se suele recurrir al Eco Doppler Color.  En estos casos se suelen verificar una variación en el contenido espermático y la reducción del testículo afectado.

 Consecuencias de las varices testiculares

La mayor consecuencia asociada a la aparición de varices testiculares es la reducción total o parcial de la fertilidad masculina. Aun no se entiende las razones de este posible efecto, pero se cree que esta consecuencia se debe a múltiples factores que ocurren. En principio, la alteración en la temperatura es uno de los factores determinantes en la afectación de los espermatozoides.

Las varices testiculares podrían disminuir la producción de testosterona, la cual es vital para asegurar calidad espermática. Añadido a esto, la dilatación de estas venas produce en ocasiones lesiones en las células germinales. El descenso de los espermatozoides en los afectados parece ocurrir de forma progresiva.

En pocas palabras, el varicocele incide en el funcionamiento de los testículos y la calidad y concentración del esperma. De hecho, la sociedad médica cree que esta enfermedad es la máxima causante de infertilidad masculina en el mundo.  Se estima que entre el 40 y el 87% de los hombres infértiles han tenido esta dolencia alguna vez en su vida. Por ello es que los casos en crónicos en los que tanto el dolor como la inflamación se mantienen deben tener rápido tratamiento.

Diagnóstico de las varices testiculares

En caso de inflamación, molestia o dolor puede ser sencillo hacer un diagnóstico mediante simple observación. En este caso, el urólogo suele tener la suficiente capacidad y experiencia para determinar la existencia de la inflamación en las venas testiculares. Para ello se acuesta al paciente y se explora el área testicular del paciente.

Por lo general, se suele certificar el diagnostico físico mediante la realización de una ecografía que permita revisar la zona testicular a fondo. Entendiendo que algunas varices testiculares no se manifiestan mediante síntomas, es fundamental realizar chequeos periódicos con el urólogo.

La ecografía para el diagnóstico puede ser testicular o renal. Otro examen que suelen hacerse es el espermiograma, que permite analizar posibles variaciones en el líquido seminal. También se puede complementar con un análisis de sangre para verificar los lípidos en sangre y algunos valores relacionados al sistema cardiovascular.

Tratamiento de las varices testiculares

En muchas ocasiones las varices testiculares no presentan síntomas y no son diagnosticadas. En realidad, en la mayoría de los casos que no se presenta inflamación y a partir del diagnóstico, no se suele realizar un tratamiento. No obstante, los hombres con varicocele deben consultar su condición con un médico debido a los riesgos de infertilidad.

Si la condición de las varices es crónica y se mantiene a pesar del reposo y la ingesta de algún medicamento, se puede proceder a realizar tratamientos no quirúrgicos y quirúrgicos:

Emolización: Este es el tratamiento no quirúrgico destinado al abordaje de las varices testiculares. Se realiza pasando un catéter desde la vena femoral con el apoyo de equipo de radiografía. El objetivo es lograr la oclusión de la vena, frenando la dilatación.

Varicocelectomía: Consiste en la ligadura de la vena espermática mediante intervención quirúrgica. Para ello se hacen algunas incisiones localizadas la vía inguinal o sub-inguinal, entre otras. La operación dura poco y se puede dar el alta del paciente en un máximo de seis horas con administración de analgésicos.

Por lo general, la operación solo se realiza bajo unas condiciones específicas. En primer lugar, solo se operan aquellas que tienen un tamaño y complicaciones considerables. Además, esta se utiliza para abordar a pacientes de más de 40 años y a niños que sufren de varices testiculares de tamaño importante.

En todos los casos en lo que se considere que existe un riesgo de pérdida de fertilidad se puede optar por la intervención quirúrgica. Por ejemplo, un paciente joven con bajo recuento de espermatozoides es candidato para la operación. Por último, cuando la dilatación pasa a ambos testículos también se considera conveniente hacer la varicocelectomia.

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